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El tequila es una bebida muy mexicana, presente en nuestro folclore y casi en nuestro ADN. Casa Sauza lleva 144 años acompañando las mesas mexicanas, mientras que su marca Hornitos lleva unos nada despreciables 65, pero lo importante es que sigue sorprendiendo.

En esta ocasión Hornitos se convierte en fuente de "inspiración" para grandes personalidades de la moda, fotografía, gastronomía y mixología. El hecho de que todo esto se aterrice de diferentes maneras me parece interesante, porque ves cómo una misma inspiración se puede cristalizar de maneras diversas.

Así Gustavo Helguera creó tres sets de joyería, fotografiados en colaboración con el fotógrafo José Manuel Ruiz, inspirados en las tres variedades de Hornitos: 

- Plata: recurrió a cuarzos naturales, cristal de Swarovski y tejido chiapaneco.
- Reposado: el cristal de Swarovski tenía un color ámbar, a juego con el tono de la bebida, chaquira y telar de la sierra de Puebla.
- Black Barrel: tejido de telar con chaquira de la sierra de Puebla.



Claro que cuando pensamos en tequila nos remite a la comida, a la charla, a la fiesta, de manera que era importante aterrizar esa inspiración en comida y bebida.El mixólogo Luis Iriarte diseñó cuatro deliciosos: “Serranito”, “Thuni”, “Gastón” y “Barrel Fashion”, elaborados con las tres expresiones de Tequila Hornitos.

No recuerdo si ya se los he dicho antes, pero lo cierto es que no soy muy dada a las bebidas alcohólicas. No tengo nada en contra de ellas, simplemente los sabores intensos me echan para atrás, a veces literalmente. Si les digo que me terminé completo uno de estos cocteles y hasta quería otros, ya es pista suficiente de lo mucho que me gustó. La bebida que me conquistó fue "Gastón", elaborado con Black Barrell, té de manzana y canela, un toque de romero, jarabe y jugo de limón. ¡Delicioso, suave y refrescante!

Si bien dicha bebida me encantó, con la comida mis papilas gustativas llegaron al clímax. La comida fue obra del Chef Sergio Camacho Ocampo de Grupo Ambrosia, que nos ofreció un menú de tres tiempos que consistió en: 

- Ceviche de palmito con pescado blanco, puré de limón eureka y totopo azul con un toque de Tequila Hornitos Plata
- Filete de res bañado en mole de Jamaica, puré de elote tatemado, tamalito y ensalada de quelites con notas de Tequila Hornitos Reposado
- Bomba de chocolate con blonda decorada al estilo Huichol acompañada con tropiezos de gelatina con base de Hornitos Black Barrel. 


El filete de res era una MA-RA-VI-LLA. La carne estaba a la perfección, el puré de elote me atrajo para intentar replicarlo en casa, pero la estrella era el mole y vaya estrella. Tan solo me acuerdo y me da hambre.

Ah, y hablando del tequila como tal, el consenso general, con mi entusiasta voto, es que Black Barrell es el mejor. Aunque obviamente para gustos los colores, esta variedad tiene un sabor muy particular gracias a su proceso de añejamiento en barricas de estilo whisky escocés. ¡Salud!

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