domingo


¿Hace cuántos meses que no les hablo de algún descubrimiento? Bastantes, pero la verdad es pocas me habían llamado poderosamente la atención, más allá de algunos lanzamientos de las marcas que aun estoy probando y prefiero esperar para darles mi opinión. En esta ocasión casi todo lo que les voy a nombrar es comida, aviso.

Más allá de un nacionalismo simplón a lo Trump, creo que es importante darle una oportunidad a lo que se produce en México, sobre todo a pequeña escala. Nunca sabremos las maravillas o delicias que nos estamos perdiendo si no estamos abiertos a este tipo de consumo. Desde los primeros post del blog he dejado claro que me gusta ir a ferias artesanales o similares y comprar, y como Peña Nieto quitó Expo Fonaes, ya son menos los lugares a donde puedo acudir para apoyar con mi comprar a los pequeños productores, pero a veces la suerte está de mi lado.

El pasado septiembre se celebró la Semana Nacional del Emprendedor, además de escuchar unas cuantas charlas recurrí su área de ventas y adquirí unas cosas. También compré una bolsa y un par de cosas de cosmética - que aún no estreno - pero donde me di el lujo fue en la comida, que a continuación les muestro.

Rompope - Doña Leonor

Siempre que digo que soy abstemia todo mundo me mira raro, pero juro por todos los cielos que es verdad. No hay cuestión religiosa o profunda detrás, simplemente no me gusta la sensación que me deja en la garganta el paso de un bebida alcohólica. Pero el rompope, eso es otra cosa. Aunque...¿sí es una bebida alcohólica? Supongamos que sí.

El hecho es que AMO esta bebida desde mi más tierna infancia y siempre me remite a reuniones y charlas familiares. Me gusta comprarlos que elaboran en los conventos y no en autoservicios, pero el de Doñar Leonor es una ma-ra-vi-lla.

Tienen varios sabores, desde el tradicional hasta el de guayaba, pero nuestra elección fue la clásica, aunque el de piñon también es digno de alabanza. Con decirles que lo que ven en la foto es todo lo que quedó después de que tuviéramos visitas.

Dulce de leche - La vía láctea

Mi hot-cake no son es el más instagrameable del mundo, pero simplemente quería mostrarles 'en acción' esta delicia. Ahí donde lo ven, ya va más de la mitad ¡porque no me había percatado que estaban agarrando mi dulce a traición! Me lo compré a pesar de que tengo que comer más sano y no tantas golosinas, pero pensé que un gustito de vez en cuando, sobre todo para acompañar algún desayuno de hot-cakes de amarato, no estaba mal. ¡Cual fue mi sorpresa cuando lo saqué de la alacena y noté su nivel! Pero bueno, es tan delicioso que la perdono.

Es un poco espeso y no se distribuye muy bien a la hora de embarrarlo, pero el sabor todo lo vale. Este postre viene directo de Zacatlán, Puebla; está elaborado con ingredientes orgánicos y está libre de hormonas, anabólicos, transgénicos, antibióticos y pesticidas. El frasco de 235ml me costó $45, nada caro. Lo malo es que no tiene web ni redes sociales, aunque recuerdo que la señora me comentó que distribuyen a un par de puntos de venta en Ciudad de México. Por si les interesa adquirirlo adquirirlo les paso el mail que viene en su empaque: vilacs@gmail.com

Salsa de ahuautle - Yolkotzin

Como buena mexicana, me encantan las salsas. Claro que mi gastroenterólogo no está muy contento con eso y me ha prohibido el picante, pero de vez en cuando me doy mi gustito, sobre todo si la salsa en cuestión no pica mucho.

En la Semana del Emprendedor había muchísimas marcas de salsas, pero solo Yolkotzin se vino a casa conmigo. La razón no es solo que picaba de manera aceptable y no tenía pinta de causarme problemas, sino porque su sabor era diferente gracias a los ingredientes que la componen. Resulta que esta marca maneja cuatro variedades y todas con algo en común: incluyen insectos: ahuautle, jumil, chapulín y chinicuil.

Comer insectos me da mucho asco, pero en la sala no sentirás que estarás mordiéndolos y oyéndolos crujis - iagh - simplemente contribuyen a que el sabor sea especial. En mi caso elegí de Ahuautle,  pica lo suficiente para darle alegría al taco, pero hasta ahí. Además del ahuautle (hueva de mosquito), contiene chipotle y cascabel, entre otros ingredientes.




Ir a eventos y presentaciones de marca facilita que pueda conocer muchos lugares, degustar un poco de su menú y hasta juzgar lo confortable de su espacio. A principios de este trágico mes tocó una presentación (de algo que les hablaré próximamente) en DOSIS CAFÉ, una pequeña cafetería en la Roma, sobre Álvaro Obregón, cuyos panes me encantaron.

Vale, en el punto anterior hay un poco de trampa porque sus panes vienen de Rosetta y Da Silva, pero es que aunque sus café mes parecieron deliciosos, no soy una adicta a esta bebida, de esas que pueden distinguir cada variación de sabor y sus especialidades. Aunque es cierto que en el lugar hay una gran variedad de sabores, combinaciones y hasta con niveles de acidez. Pero claro, ahí es mejor que ustedes, amantes del café, juzguen.

El lugar es apegado al estilo de los cafés norteamericanos: mesas grandes de madera, techos altos, iluminación cálida que agradeces en una fría mañana y ambiente acogedor.


Estoy enganchadísima a los videos de esta youtuber española. Realmente la conocí como por febrero, pero no me terminó de convencer porque me parecía muy excesiva - en su vestuario, maquillaje y hasta como hablaba en la cámara - y sentí que no conectaba con ella. Pero hace poco me vi otro video suyo, vagué en su Instagram ¡y me atrapó!


Es divertida, dicharachera, honesta, y sí, excesiva. Pero eso es una parte de su personalidad, lo ves muy suyo, no que esté fingiendo para llamar la atención. Me encanta la honestidad con la que habla de sus inseguridades y al mismo tiempo la personalidad extrovertida que deja claro su Instagram, además de cuanto se pone a hacer reflexiones sobre feminismo y el machismo que sufrimos las mujeres.

Eso fue todo en esta ocasión. A principios de octubre iré a otra feria de artesanías y espero encontrar cosas interesantes. Crucemos los dedos.

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