domingo

Vale, lo que voy a hablar no tiene NADA que ver con los temas que regularmente trató, pero siento la necesidad de desahogarme un poco y contarles mi punto de vista sobre un asunto en particular, verdaderamente importante y que puede cambiar el rumbo del mundo. Ojalá fuera una exageración.

Siria lleva en guerra seis años, en este trayecto han ocurrido ataques brutales y la población ha huido en su gran mayoría, ahora están atrapado en Turquía o tratando de encontrar asilo político en algún país europeo. Pero los sirios que no han podido huir, que llevan estos años atrapados entre el Daesh  y el régimen del Al-Assad han sido víctimas de ataques de los que se echan la bolita ambos mandos. Esta situación no había atraído la atención de gran parte de la población mundial...hasta ahora.

Las fotos de niños asesinados por gas (Turquía dice que fue gas sarín) parece haber despertado las conciencias del mundo y las imágenes empezaron a viralizarse rápidamente, primero por medios internacionales y activistas que llevan estos años la situación. El impacto de las imágenes logró que gente que no prestaba atención al caso se horrorizara y exigiera justicia para esos niños. Y son precisamente esas imágenes la causa de mi inquietud.

Llevo mucho tiempo siguiendo cuentas, de periodistas y activistas, que informan de terrorismo y la crisis de refugiados, y no son pocas las fotos de cadáveres que suben. Sé que lo hacen de buena fe, no buscan el RT o Follow fácil, su deseo es difundir una imagen impactante para lograr indignar a la población y hacerlos actuar. Los entiendo pero no estoy de acuerdo.

¿Por qué subir las fotos de esos pobres niños, que acabaron siendo portada en Libération? ¿ O los cadáveres amontonados en algún barco a la deriva en el Mediterráneo? Siento que eso les quita lo que les queda de dignidad a personas que lo perdieron todo en la vida, los convierte en una pieza más en el engranaje, un objeto que se usa para agitar conciencias. Por muy buena que sea la causa, no me gusta ese uso que se les da, parece que ni sus cadáveres pueden tener respeto.

Eso me lleva a otro punto fundamental. ¿Sirve de algo? Aylan impactó, provocó reacciones en la población...pero todo se olvidó. La foto de su pequeño cuerpo arrojado por el mar a la orilla Turquí generó un impacto, pero fue verdaderamente efímero. Tal vez eso ocurra porque somos una sociedad egoísta, pero también creo que es porque consumimos información e imágenes a una velocidad brutal y eso hace que el impacto se diluya con facilidad. Cuando esto se olvide, ¿qué se necesitará para atraer nuestra atención? No quiero imaginarlo, la verdad.

Sigo en Twitter al periodista español Alberto Sicilia, que en este momento se está jugando la vida, literalmente, al cubrir Mosul. Viaja con un contingente de soldados iraquíes, pero vive a pocas cuadras de la zona controlada por Daesh. Hace unos días contó la historia de Hawra, una pequeña niña que en estos momentos está hospitalizada por quemaduras y por las misma ha quedado ciega, a causa de una bomba lanzada por EE.UU. y que alcanzó su casa.


La madre de Hawra murió el ataque, su padre tuvo que tapar los restos para que los perros no se la comieran, pues no podía darse el lujo de enterrarla, y con su hija a cuestas esquivó a los francotiradores de ambos bandos, hastq eu pudo salir de Mosul y llevar a la pequeña a un hospital. Cuando leí la historia me sentí invadida de rabia y dolor, pero lo cierto es que esta poderosa historia iba acompañada de apenas una imagen en la que se mantiene la privacidad de la pequeña. ¿Ven que es posible?

Ojalá llegue el día en que esta violencia no exista, que los pueblos no se manten unos a otros, que la gente no tenga que jugarse la vida en el mar para poder sobrevivir, pero no soy muy optimista respecto a que eso ocurra pronto. O alguna vez.

0 comentarios :

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.