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Tal vez las verdaderas experiencias emocionales, las que nunca se olvidan, sean las que se producen en la adolescencia, ese territorio quebradizo en el que uno se asoma por primera vez a la vida adulta. Estaciones de paso recoge cinco historias de adolescentes abocados a vivir circunstancias que les sobrepasan, pero que, sin sospecharlo, acabarán forjándoles como adultos. 

Son historias de determinación y coraje, de conflicto con el entorno familiar, pero también de amor, de educación sentimental y de formación de la conciencia. Como el muchacho de «Demostración de la existencia de Dios», que mediante el relato ingenuo de un partido de fútbol narra su tragedia. O la joven que en «Tabaco y negro» se siente heredera de un don y de un oficio legendarios. O Carlos, que evoca en «El capitán de la fila india» las vacaciones que vieron nacer su compromiso político. O Maite, que en «Receta de verano» cocina su confusión interior mientras cuida de un padre inválido. O Tomás, que en «Mozart, y Brahms, y Corelli» consigue seducir a una mujer tan bella que era pura música. 

En Estaciones de paso, Almudena Grandes ofrece una galería inolvidable de jóvenes, aturdidos y desorientados, pero empeñados en salir adelante, magistralmente retratados aquí a partir de pretextos tan dispares como el fútbol, los toros, la política, la cocina o la música...


Desde hace tiempo sentía deseos de leer a Almudena Grandes. Me había topado con grandes comentarios de su obra y sentía una gran curiosidad por conocerla, por sumergirme en sus historias y sus palabras, pero me sentía un poco perdida al no saber por cuál libro empezar. ¿Cuál era su mayor clásico? ¿Su obra que mejor que reflejara su estilo? Entonces llegó a mis manos "Estaciones de paso" y no pensé mucho en adquirirlo para finalmente saciar mi curiosidad.

El libro se compone de diversos relatos centrados en la adolescencia de los personajes, en hechos que los marcaron de determinada manera y la manera en la que influye en su edad adulta, cuando llegan a ella. Pero hay otro elemento que marca a estos personajes y que a mí me tocó de lleno: la pérdida.

Esta pérdida no solo se refiere a un ser amado, también a las ilusiones de un futuro, a los planes de vida que se derrumban de un momento a otro, a los anhelos sociales de la juventud, a tirar del pedestal a quien admirábamos, pero también al miedo de soltar el lazo que aún nos une con quienes amamos y ya se han ido.

Su prosa es deliciosa y sus personajes son redondos, retrata las emociones comunes en situaciones cotidianas pero remarcando ese momento de choque que no necesariamente sabemos a dónde los llevará.

Cuando lo leí supe que tenía que decirle a la autora no solo lo mucho que me había gustado, sino lo que representó para mí. Realmente su imposible mandarle un mail y apredí a no reseñar en video aquellos libros que me conmovieron enormemente (lo decidí con "Un monstruo viene a verme"), por eso espero poder transmitirles, al menos un poco, lo que representó para mí.

Sentí que cada personaje tenía un trocito de mí, el hecho de que Grandes pueda describir mis emociones significa que son tan universal y antiguas como la pérdida. En estas páginas podías encontrar el nombre de lo que sentía, la emoción que me embargaba, eso fue duro pero hermoso. Tan hermoso como esos personajes tan bien dibujados.

Fue una gran entrada a la obra de Almudena, ahora solo me resta saber con cuál continuar. ¿Sugerencias?

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