domingo

"Si fuéramos por ahí cargándonos a los que defraudan al fisco, la población de Grecia quedaría reducida a los empleados públicos, a los asalariados privados, a los desempleados y a las amas de casa."


"Mientras los griegos ricos se las ingenian para no pagar impuestos, los griegos empobrecidos por la crisis sólo pueden indignarse ante el escandaloso fraude fiscal o desesperarse ante el empeoramiento de la situación. Sin embargo, un hombre ha decidido pasar a la acción y tomarse la justicia por su mano. Con cartas de amenaza y armas anticuadas, se dispone a ajustar cuentas. Entretanto, en la Atenas al borde de la quiebra, todo está patas arriba, excepto el Departamento de Homicidios. No hay crímenes, sólo rutina y burocracia. Cuando encuentran el cadáver de la primera víctima que se cobra ese peculiar justiciero, el comisario Kostas Jaritos casi siente alivio. Su jefe le ha hablado de un posible ascenso, pero de momento le han recortado el sueldo y su hija Katerina piensa en emigrar porque no encuentra trabajo. Y él tiene que atrapar a un asesino que realiza una obra «providencial», aplaudida por muchos ciudadanos."


Este libro es uno de mis favoritos tanto del género de novela negra como de la saga del Comisario Jaritos. Me lo leí casi desde que lo editaron en México y desde hace mucho quería hablarles de él, pero con la salida de Grecia del Eurogrupo el día de ayer, y su muy probable expulsión del euro después del 5 de julio, decidí que era el momento perfecto para hacerlo.

A lo largo de la saga Márkaris nos ha ido mostrando la caída de Grecia en el abismo de la crisis. Si en 'Suicidio Perfecto' leíamos sobre las inmensas obras que se realizaban para las Olimpiadas, con el tráfico de influencias de sus constructores y el uso exclusivo de mano de obra extranjera para bajar los costes, ahora iniciamos este libro con suicidios de gente desesperada por no poder hacer frente a sus deudas y a un futuro oscuro que no parece tener fin.

Jaritos está a punto de ver recompensada su trayectoria con un posible asenso, claro que como Guikas le dice, debe mantenerse alejado de los problemas para que este se concrete. Esto no parece muy difícil de cumplir porque desde hace tiempo no hay asesinatos, toda la gente tenía puestas sus prioridades en protestar contras las medidas de austeridad impuestas por la Troika. Entonces aparece en escena El Recaudador Nacional".

Las víctimas de este asesino son gente que evadía impuestos por medio de mil y un argucias legales, tenían sociedades afincadas en paraísos fiscales, ponían sus propiedades en manos de familiares y declaraban sólo una tercera parte de sus ingresos. Cuando "El Recaudador Nacional" contactaba con ellos los animaba a ponerse al corriente con el pago de sus impuesto, si no lo hacían eran asesinados.

El problema no es sólo la ausencia de pistas sino que la población griega lo ve como un verdadero héroe, pues castiga a todos aquellos que continúan disfrutando de su dinero mientras los menos afortunados malviven con pensiones recortadas y precios por las nubes. Incluso el propio gobierno se ve en problemas, porque obviamente los ricos presionan para que capturen a ese hombre que los está obligando a pagar íntegramente sus impuestos, pero el clamor popular se lanza contra ellos por no haber logrado lo que el asesino conseguía: hacer que los evasores paguen.

En un ritmo muy ágil Márkaris nos lleva por el camino de la investigación 'a la antigua', verificando datos, interrogando, cruzando la ciudad evadiendo manifestaciones. Al mismo tiempo que el Comisario nos enteramos de los métodos que siguen muchos evasores, ayudados por sus asesores fiscales, para esconder sus recursos a la hora de hacer sus declaraciones. Porque si algo nos ha dejado claro Márkaris a lo largo de la saga, es que lo griegos siempre buscan la forma de pagar menos impuestos, situación que colaboró a la quiebra del país.

En lo personal no sólo deseaba que el asesino evadiera a la justica, sino que me encantaría que alguien así existiera en la realidad y se encargara de gente que recurre a sus contadores e influencias para que sólo paguemos impuestos los mismo de siempre mientras que a ellos les perdonan hasta las millonarias multas (saludos a Emilio Azcárraga). 

"En la actualidad el Estado sigue clavándonos puñaladas impositivas, pero la mitad de los griegos no declaran sus impuestos, sino que se dedican al feliz deporte de la evasión."

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