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"El comisario Kostas Jaritos se aburre. Está de baja, recuperándose de una delicada operación después de que, durante la investigación de un caso, le dispararan en el pecho. Por toda distracción, recibe algunas visitas, lee los periódicos y mira la televisión. Precisamente, una noche ve cómo, en un programa de entrevistas, el constructor Iásonas Favieros, que ha amasado una fortuna en los últimos veinte años y ahora está enriqueciéndose como nunca con las obras de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, se suicida ante las cámaras y conmociona a todo el país. Se desata un alud de noticias, hipótesis e incluso de comunicados de extrañas organizaciones, y Kostas, convertido en un ciudadano más, primero reflexiona y luego, todavía convaleciente, decide investigar. En esa Grecia preolímpica que se debate entre un pasado difícil de olvidar y la arrolladora modernidad, origen de muchos de sus futuros problemas, arranca este nuevo caso del comisario Jaritos."

Este libro llegó a mis manos hace algunos años gracias a su precio ganga en el ya clásico Remate de Libros del Auditorio Nacional, desde entonces se ha convertido en mi saga favorita en el género de la novela negra. Aunque la saga protagonizada por el comisario griego Kostas Jaritos tienes varios libros, he decidido hablarles únicamente de mis tres favoritos (y quizá del más reciente), empezando por el culpable de mi adicción a estas novelas ambientadas en la Grecia actual.

Kostas Jaritos es el Jefe del Departamento de Homicidios de Atenas y al inicio del libro se está recuperando lentamente de una herida de bala durante una investigación previa. Aunque físicamente está totalmente recuperado, su estado de ánimo está marcado por el hastío y la falta de motivación, situación que encanta a su esposa Adrianí, porque al fin lo tiene en casa todo el tiempo.

Sus días pasan interminables con paseos al parque, comidas 'para enfermo' preparadas rutinariamente por su esposa, revisiones constantes al diccionario  (su gran pasatiempo, que disfruta en mayor o menor medida en libros posteriores) y viendo televisión. Es en una de esas rutinarias noches viendo televisión que termina de despertar y ponerlo en movimiento.

En las noticias mostraban una entrevista cualquiera con Iásonas Favieros, dueño de una gran constructora que encarga de una parte importante de las obras de los Juegos Olímpicos (la historia está ambientada antes de Atenas 2004), pero todo cambia cuando Favieros se dispara frente a las cámaras y todos los que veían la entrevista en directo.

Aunque es claramente un suicidio, Jaritos siente la necesidad de investigar y lo hace extraoficialmente con la autorización de su superior y la secretaria del mismo. Mientras transcurre la investigación ocurren otros suicidios extraños, lo cual reafirma su idea de que algo está pasando.

Es una novela que envuelve y digieres fácilmente, Pero lo que más me gusta es cómo Márkaris nos muestra un poco de la sociedad griega, su forma de pensar y cómo se vivía en aquel país antes de la crisis que los tiene al borde de la bancarrota, lo que permite entender qué ocurrió.

Kostas Jaritos como tal responde un poco al arquetipo del policía un tanto amargado y decepcionado de todos, con una gran debilidad por su hija Katerina y un curioso matrimonio con Adrianí, que demuestra ser quien lleva el dominio de la relación. 

La investigación se mueve entre empresarios que contrataban exclusivamente inmigrantes para pagarles una miseria, los que estafaban a esos mismos inmigrantes para las compras de casas, los manejos oscuros en que los contratistas se adjudicaron las obras para los Juegos Olímpicos. Incluso hay una frase que explica la altísima evasión de impuestos que contribuyó a su situación actual: “el griego que no cree que el Estado le roba y no se cree en el deber de desquitarse, o está loco o no es griego”.

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