domingo


La Semana de la Alta Costura de París ha terminado y es hora de ver qué nos dejó. Momentos, aportaciones y propuestas que merecen la pena recordarse, por lo bueno o lo malo.

Los tenis se vuelven Haute Couture:


Una mezcla impensble para algunos, pero hasta la novia de Chanel llevaba los tenis diseñados para el desfile. Aunque Dior y Chanel coincidieron en la propuesta, me siento más atraída por los diseños de esta última maison. De estas se saben que tendrán un costo de 3000 euros...pero sólo podrán adquirirse junto al conjunto completo.

De nueva cuenta Karl Lagerfeld apuesta por el regreso de las cangureras (que recuerdos) ¿pegarán? Eso sí, las coderas déjenlas para la hora de patinar o andar en bici.

El regreso de las casas durmientes.


Aunque Lacroix hizo una colección especial para Elsa Schiaparelli, esta temporada significó el regreso formal de la marca, algo que llevaba esperándose desde que la compañía Tod's anunció la compra de la misma. En su primer desfile desde 1954 congregó a Jean Paul Gaultier, Pierpaolo Piccioli, Maria Grazia Chiuri, Elle Macpherson, Carla Bruni-Sarkozy o Inès de la Fressange.

Se presentaron 19 piezas que jugaban con el surrealismo y la modernidad. Pudimos ver volúmenes, estampados pintados a mano. Pudimos ver el espíritu de la casa, aunque muchos afirmen que se quedó corto. Claro que hay que entender que Schiaparelli sólo hubo y habrá una, esperar algo como lo que hacía ella es esperar en vano.


También regresó Vionett. Aunque su nombre no se tenga tan presente como otros compañeros de generación, fue una revolucionaria de la moda a principios del siglo XX. Fue pionera en la utilización del corte al bies y el dominio del drapeado.

Cerrada desde 1939, al estallar la Segunda Guerra Mundial, la casa está en manos de la empresaria kazaja Goga Ashkenazi, quien es a la vez propietaria y directora creativa. Sin embargo en esta ocasión confió en el diseñador chipriota Chalayan para que diseñara una colección especial, una demi-couture (híbrido entre el HC y el PaP). Así pudimos ver plisados, las superposiciones, las prendas rígidas de inspiración oriental y vestidos en "A".

Se repiten pero gustan.


Las mismas siluetas, el mismo estilo, pero siguen gustando. Me refiero a Giambattista Valli y Elie Saab. Mientras que el primero repitió las siluetas de presentaciones anteriores, amé los diseños. En serio, fue como ese amor que te golpea de lleno a pesar de que tampoco es tan genial.


Lo mismo con Elie Saab, que siempre parece que estamos viendo una continuación de una colección pasada, pero deslumbra por su trabajo artesanal

La nueva chica del club.


Bouchra Jarrar presentó su primera colección como "grand couturier", que es el paso más grande para presentarte en la Alta Costura. Antes de eso son sólo diseñadores invitados que sólo pueden usar el término "couture" para sus creaciones.

Tras su reglamentario paso como invitada, la Chambre syndicale concedió a Bouchra Jarrar finalmente le ha otorgado la denominación Haute Couture y la nombra miembro de la misma. Tiene una gran importancia el hecho de que es la primera mujer que lo logra en 30 años. 

Sus diseños fueron funcionales, pensados en una mujer poderosa que viste como tal. La ropa se nota perfectamente realizada y mi favorito fueron sus sacos. Una prueba más de que la Alta Costura no tiene por que ser metro y metros de tul.

Sigue Jean Paul Gaultier.


Tengo un problema con Gaultier, a veces sus referencias me son tan obvias, que no logro ver una propuesta real en ello. Algo así podemos ver en esta colección pero de alguna manera recupera el espíritu que debe dotarnos un diseño Haute Couture, darnos una emoción, sorprendernos por su técnica, por el diseño. Y sus vestidos de mariposa me maravillaron. Tal cual.

Una mexicana en las grandes ligas.


La modelo mexicana Issa Lish sigue triunfando en las grandes pasarelas. Después de trabajar para Vivienne Westwood y Saint Laurent París, ahora le tocó desfilar para Jean Paul Gaultier. Una gran oportunidad para una modelo que en México no encontró oportunidades

Valentino se fue y no volverá.


Es duro aceptar cuando un gran diseñador se va de su casa. Ahí está Galliano, a quien no podemos evitar extrañarlo con casa desfile de Dior, aunque debemos recordarnos que eso fue antes y no veremos eso de nuevo. Cuando Valentino Garavni dejó su casa muchos esperaban seguir viendo su espíritu en ella, pero no es así.

Valentino es una nueva casa, que respeta las raíces de la misma pero no se apega a ellas, sino que sus propios creadores hablan a través de sus ideas. Fue una colección un poco aseñorada (impresión que tengo por su paleta de colores), y aunque un par de vestidos no me gustó, me pareció tan hermosa. Hay unos que en su sencillez deslumbran

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