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Alber Elbaz ha logrado con su trabajo y esfuerzo, volver a posicionar fuertemente a Lanvin. Una casa fundada hace 125 años y que atravesó altibajos normales cuando una casa pierde a su diseñador/fundador y debe adaptarse al paso del tiempo. Pero a pesar de esos altibajos la maison no desapareció y con sus 125 años es la casa de moda más antigua.

El origen de la firma lo encontramos en Jeanne Lanvin, una joven nacida en el seno de una familia humilde, razón por la que empezó a trabajar a la edad de 13 años en la tienda de sombreros de “Madame Félix” en la Rue du Faubourg Saint-Honoré de París. A ese empleo le seguiría la sombrerería “Cordeau”, esta le envió a Barcelona para capacitarse en el oficio.


Regresó a París en 1885, abriendo su primer taller de moda en la Rue du Fauborg, para posteriormente abrir su primera boutique en la Rue Boissy d‘Anglas en 1889 donde vendió sus primeras colecciones de sombreros.

Con el nacimiento de su hija Marguerite incursionó en el mundo de la moda infantil, faceta que le ganó muchas clientas de la alta sociedad, que anteriormente le compraban los sombreros. Con esa experiencia dio el paso para una colección femenina, que fue presentada en 1909.


Si tus clientes son muy ricos piden exclusividad, diferenciarse con sus prendas y lucir ese dinero con clase (o así era antes). Para tener colores únicos en su marca, Jeanne fundó su propio taller de tintados en Nanterre en 1923. Así nacerían el azul Lanvin, rosa de Polignac (en homenaje a su hija Marguerite que se había casado con el Conde Jean de Polignac) y el verde Velázquez. Curiosamente el color predominante era el negro porque lo consideraba representante del “chic ultime”.



Para 1920 era la diseñadora consentida de las damas de la alta sociedad y figuras cinematográficas como Marlene Dietrich. En 1923 lanza una línea de ropa deportiva y entra en el mundo de los perfumes. El más famoso de ellos fue My Sin (Mi Pecado), creado por Mme. En alianza con Armand-Albert Rateau creó la línea de decoración de interiores de la Maison Lanvin.


Dando muestras de su ojo para los negocios en 1926 incursionó en la moda para hombres y también sus colecciones de Piel y de Lingerie.

Jeanne murió en 1946 y, como suele ocurrir en estos casos, llegó una época convulsa. Primero su hija tomó la dirección creativa, pero sus creaciones no fructificaron. La propiedad de la compañía pasó de ser familiar a tener injerencia de diferentes compañías, que no lograron que recuperara su brillo. Por años la casa se mantuvo con la venta de licencias, por ello se le consideraba la bella durmientes de la moda.


En 2001 Shaw-Lan Wang adquirió la firma al Grupo L'Oreal. Se dice que fue el propio Alber Elbaz quien al enterarse de las negociaciones previas, se las ingenió para conseguir el número de Wang y la convenció que debía comprarla, además qué el debía dirigirla, argumentando que había que “despertar a la bella durmiente”.

Desde entonces Lanvin ha resurgido con fuerza, logrando verse moderna pero con la misma clase que aquella que fundara Jeanne.

Para celebrar este aniversario tan especial la maison tendrá una campaña enfocada hacia las plataformas digitales y una exposición planeada para el 2015. A través de Instagram y Pinterest se compartirán fotos y videos del archivo de la casa, empezando con lo que rodeaba el trabajo de la fundadora.

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