lunes

No importa lo mucho que me guste un Dior en la pasarela, en estos momentos de mi vida la sola idea de comprarlo implicaría endeudarme por años. En cambio podría, con relativa facilidad, ir a una tienda y comprarme un labial Dior. Sería algo de la marca ¿no? Ese mismo razonamiento es lo que lleva a un gran número de compradoras a comprar esos cosméticos con nombre de importante casa de moda, porque es lo único que podemos costear. Algo que las marcas agradecen, porque una gran parte de sus ingresos llegan de las ramas cosméticas.

Cuando salió la noticia de que Alber Elbaz tendría una colección especial con Lancôme me emocioné como muchas otras chicas alrededor del mundo porque soy una gran fan de Lanvin. La emoción me duró durante todos los meses previos y con las salidas de los avances pero cuando vi la descripción completa de la colección...me desanimé.

Es decir, sí, su packing es hermoso, llamativo y tiene ese aire de Alber...pero como es como cualquier otra colección de Lancôme a la que sólo le hicieron un diseño bonito ¿me explico? 

Luego supe que habría una colaboración entre Jason Wu y la misma Lancôme, que también despertó mi interés. Pero hoy veo una foto de lo que será y vuelvo a sentir decepción. Una paleta de sombras de tonos básicos, infalible labial y esmaltes de uñas rojos en un empaque gris. Really? 


Es como si sólo le pusieran el nombre del diseñador que te gusta a lo que tienen en el almacén y no se ha vendida, confiando en que sólo porque viene "firmado" por alguien, bastará para venderse. Igual y estoy exagerando mucho y lo que quieran, pero sí me siento muy decepcionada de esas dichosas colaboraciones.

0 comentarios :

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.