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En noviembre les hablé de La Petite Robe Noire, en ese momento, la nueva fragancia de Guerlain. Me enamoré de su empaque, de su campaña, de todo el concepto que acompañó el perfume. Si les soy sincera, cuando olí el perfume en una tienda departamental...supe que no era para mí. Era demasiado intensa para mi gusto, y aunque mi fascinación por su empaque era inmensa, no era una opción adquirirla.


Sin embargo, La Petite Robe Noire ha cambiado su vestido y abrazado una personalidad más traviesa y despreocupada. Con su nuevo atuendo llega un nuevo aroma más suave y fresco, pero con una fuerte presencia que no desaparece al cabo de los minutos.
El Eau de Toilette viene engalanado por un ramo de flores frescas como rosa, jazmín y azahar. Le sigue un deje frutal, acompañado por la cereza, manzana y grosella negra. Al final aparece el ámbar blanco y notas de amizcle. No hay que olvidar que contiene Guerlinade, la nota olfativa presente en todo perfume de la casa Guerlain.

La estructura del frasco es idéntica en la nueva versión, pero la transparencia del líquido toma un delicado tono rosa empolvado, y lleva estampada la silueta del vestida. El vestido que ahora luce La Petite Robe Noire, lleva un escote corazón  y un fino cinturón rosa.


Ahora soy feliz, porque tengo el empaque del que me enamoré y un aroma que me encanta. Miren que no soy demasiado e los aromas florales, pero esta tienen una composición perfecta que me hace sentir en medio  de un jardín, pero sin sentir el deseo de alejarme de ese lugar.

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