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Las casa de moda tienen una labor muy complicada al elegir a quien sea la imagen de sus productos y estilo. A veces nunca se logra una identificación total de la persona con los ideales de la marca, y a veces el encanto es tal que la relación traspasa al cariño genuino.


En el año en que "Black Swan" estaba con gran furor el camino al Oscar, Mila Kunis empezó a destacar con estilo en la Alfombra Roja y a hacerse un nombre, antes de eso llevaba papeles pequeños en películas de no muy llamativos resultados, lo que le ganó un contrato con la casa Dior.


Fue la imagen del bolso Miss Dior, pero realmente le duró poco el gusto. Si bien en las galas Mila lucía muy bien, en el día a día, documentado apropiadamente por los paparazzi, se  le veía salir en fachas a la calla. Jeans con playeras, pants y cosas molestaron notablemente a la casa Dior porque no reflejaba un aspecto elegante con el debía lucir siempre. Como resultado le rescindieron el contrato.

Recuerdo que en su momento eso me pareció un tanto ridículo, pero sin duda Dior tiene muy clara qué quiere reflejar y cómo deben hacerlo las embajadoras de su marca. En realidad una política así no es nada novedoso, en la época dorada de Hollywood los estudios obligaban a sus estrellas, por contrato, a salir siempre impecables a la calle, incluso a utilizar peluquines o teñirse el cabello si aparecían las canas. Y eso que el fenómeno paparazzi no era lo que es ahora.

Se fue Mila y llegó Jennifer Lawrence. El anuncio se da en octubre, cuando la campaña para nominarla al Oscar ya era un hecho e incluso llegaba precedida por un taquillazo como "Los juegos del hambre". Sin embargo a mí lo que me sorprendió era que Dior no parecía el estilo de Jennifer.


En su primera nominación al Oscar, ahce un par de años por "Winter's Bone", lució un Calvien Klein rojo, sencillo y de marcado escote, un look sencillo pero absolutamente favorecedor. Con la gira promocional de LJH demostraba su predilección por looks sencillos, frescos y juveniles, no en vano tenía 21 años en aquel momento. No era el estilo refinado y elegante que uno asocia a Dior.


Su contrato con Dior le permitió lucir una de las creaciones de la casa en la entrega del Sindicato de Actores, algo que provocó el primer incidente que dio la vuelta al mundo, cuando al caminar al escenario los paneles del vestido se movieron y mostraron sus muslos. Dicen que toda publicidad es buena, pero no creo que en Dior pensaran lo mismo cuando abundaban los comentarios de que el vestido se había roto o estaba mal confeccionado.

Cuando salió a luz la nueva campaña de "Miss Dior", fotografiada por Willy Vanderperre, los comentarios sobre lo hermosa que lucía eran evidentes, aunque también los que hablaban del photoshop haciéndola irreconocible. Más allá de eso y de que yo misma digo que luce hermosa, sigo teniendo esa sensación de que ella no parece cómoda con ese estilo.

Anoche mientras la veía desfilar en un hermoso Dior Haute Couture no podía apartar de mi la comparación de cómo lució con aquel Calvin Klein y cómo lucía en aquel momento y sentir aún más que ni ella misma está cómoda con ese estilo. Además del hecho que la prenda parecía no ajustarle bien en el busto, lo que provocaba que el escote se le bajara y tuviera que estárselo acomodándolo.


Que se cayera al recibir el Oscar es anecdótico, pero queda la duda de cuál fue la causa ¿la emoción que tenía temblorosas las piernas? ¿o que pisara el vestido que le quedó más largo de lo óptimo? Como sea, van dos accidentes de Jennifer con las creaciones de Raf Simons que provocan la idea de una mala confección. Por más equivocada que sea esa idea, una casa de modas tan prestigiada jamás querrá que esas dudas se ciernan sobre ella.


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