miércoles

Siempre que se menciona la dupla Hepburn-Givenchy llega a la mente aquel vestuario de "Breakfast at Tiffany's", la unióen entre ellos surgió con "Sabrina".


La forma en que sus caminos se cruzaron es bastante curiosa. Audrey llegaba de estelarizar "Roman Holiday" cuando fue llamada a protagonizar "Sabrina" al lado de Humphrey Bogart y William Holden. La historia trata sobre la joven hija de un chofer, enamorada del hijo pequeño de sus patrones, ella recibe la oportunidad de ir a estudiar cocina a París. Cuando vuelve la joven inocente da paso a una mujer más segura y elegante.

El diseño de vestuario corrió a cargo de Edith Head, la diseñadora de cabecera de la Paramount, quien creó una serie de vestidos sencillos para la etapa inicial de la película, pues la intención era hacerla lucir bonita pero que no llamara demasiado la atención.

Sin embargo Audrey sugirió que fuera un verdadero diseñador "parisino" quien creara vestuario para la segunda etapa de la película, sugerencia que fue aceptada por Bill Wilder, director de la misma. El plan original era encontrarse con Cristóbal Balenciaga, pero al llegar a París Audrey se encontró con que, ante el exceso de trabajo, el maestro la enviaba con su protegido: Hubert de Givenchy.

Al escuchar que lo buscaba la "señorita Hepburn", Givenchy pensó que se referían a quien ya era estrella en aquel entonces, Katherine Hepburn. A pesar de la confusión inicial, bastó un primer encuentro para que hicieran clic en el aspecto creativo y emocional.


No sólo el impresionante vestido blanco que Sabrina utiliza en la fiesta es de Givenchy, también lo es el traje con el que aparece en la estación, todo el aire parisino en un sólo look.


Igualmente el vestido con los que acude a la cena con Bogart, y el imitadísimo conjuno de leggins negros y blusa sencilla.

Fue el nacimiento de una colaboración inquebrantable entre ambos, que indirectamente le ganó a Head un Oscar, aunque la mayor parte del trabajo del personaje de Sabrina fuera de Givenchy.


Como curiosidad, Humphrey Bogart tenía hombros caídos y en sus películas el vestuario incluía hombreras para suavizar el efecto óptico, pero en Sabrina ese elemento desaparece y se hace notorio el detalle, y creo que al personaje le hubiera favorecido más que mantuvieran las hombreras.


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