lunes



Regularmente no me gusta como visten los deportistas, algunos visten de manera normal porque no les interesa mucho el vestir y otros lo hacen como nuevos ricos con dinero. Claro que hay unos que se viesten muy bien, en algunos casos llegan a ser auténticos fashion victims, pero hay otros que la elegancia parece ser parte innegable de su ADN. Uno de ellos es Roger Federer.

Para los entendidos del tenis, Federer es considerado un jugador elegante en su estilo. De hecho antes de la irrupción de Djolovic leí muchas comparaciones entre la elegancia y sutileza del suizo frente a la fuerza y poco estilo del español (eso entendido como perfección en la técnica). Incluso si se ven fotos de ambos juntos, se nota hasta una diferencia en la forma de vestir. Pero me centraré en Federer.


Se dice que el interés de Federer en la moda es real y que incluso ha pedido asesorías a Anna Wintour. Aunque eso sea verdad y sea un fashion victim, Federer tiene algo que muchos otros no tienen: estilo y personalidad en el vestir. Hay gente que cuando camina con traje se nota incómoda, atrapada, pero hay otros que caminan con una natural, conviertiendo las prendas que portan en una natural extensión de si mismos.

Ya sea sobre las pistas de tenis, en alguna presentación o evento de gala, su arreglo siempre es impecable.





Su estilo es clásico, pero con un toque formal. Si alguna vez han visto el final de un partido Nadal-Federer notarán un dato hasta curioso, al final del partido el suizo aún se nota impecable y limpio. Por eso al terminar  el partido y ser el tiempo de entrega del trofeo, se arregla para estar presentable. Sin importar si el ganador es él o su contrincante.

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