domingo

Recuerdo cuando salieron las fotos del uniforme que luciría España durante los Juegos Olímpicos. Los foros estaban inundados de comentarios clamando el atentado al buen gusto que eran. No podía estar más de acuerdo.

Al enterarme que sería Armando Mafud de inmediato hice memoria para recordar lo que visto de él (memoria ¿eh? nada de Google). Sentí un poco de inquietud porque mucho de lo he visto es caer en el lugar común de "inspirarse en nuestras tradiciones"; sin embargo estaba segura de habría cierta sobriedad y el resultado sería bueno. Aunque llenara las prendas de alcatraces.

Sin embargo, al ver desfilar a nuestra delegación lo que sentí fue horror. Es que en serio, esa mezcla de estilos, esos colores, esos magueyes estampados en camisas azules ¡ese peluche neón en las orillas del sarape!

Me queda claro que hacer ropa reinterpretando nuestra cultura y textiles es complicado. Debe haber un equilibrio perfecto entre hacer funcional algo que es casi artesanía. También debe estar muy clara la referencia, pero tampoco ir disfrazado. Creo que ese fue el problema con Mafud, presentó casi un disfraz.

Casi hay que dar gracias a las restricciones de equipaje en los aviones, porque él confesó que desistió del sombrro de charro que completaba el traje, porque no pudieron embarcarlo apropiadamente.

Realmente la única de le delegación que me gustó fue la abanderada, María del Rosario Espinoza, que postó su traje con tremendo porte. Aunque he de confesar que me hubiera gustado otro color, porque algunos bordados se perdían en ese gris, con todo y que estaba bordado de lentejuelas.

Las críticas y comentarios chuscos no se hicieron esperar. Desde comparaciones con piñatas, recordatorios a las pastorelas del kinder hasta menciones a la familia P.Luche. Pero en medio de toda esa marea de críticas arrolladoras, surgen voces de quienes piensan que eso representan nuestros colores, nuestro folclore; en fin, casi que si los criticas es porque te avergüenzas de tu identidad cultural y orígenes.

Total que los trajes no dejaron indiferente a nadie.

Para añadirle más curiosidad al asunto, la BBC acaba de designar que nuestra delegación fue la mejor vestida, sin duda porque se ajustó a muchos estereotipos que tienen de nosotros. En todo caso, reconozco que fuimos muy diferente a como iban muchas otras delegaciones, con el típico pants o el traje sastre.

¿Ustedes qué piensan? Estamos siendo muy injustos con la crítica?

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