domingo

Tengo en mis manos el frasco de L'eau par Kenzo Pour Homme y debo confesar que me siento encantada por el aroma.

Alguna vez comenté que en Kenzo no crean los perfumes a partir de aromas, sino de historias. Pues bien, cuando huelo esa fragancia lo primero que imagino es a un hombre libre, en contacto con la paz y la tranquilidad que la naturaleza, en cualquiera de sus formas, le transmite. Justo un hombre como mi papá.

Ya hablé con anterioridad de él y a lo que olía, por eso en cuanto abría la caja que contenía el frasco, supe que esa era sin duda un aroma que naturalmente percibiría en él como algo suyo, como algo que emanara de él.

Tengo un pequeño gran conflicto con los perfumes, me declaro incapaz de encontrar con el perfecto para mí, pero no tengo problema con ponerme aromas masculinos siempre y cuando sean fresco y vitales, algo que evidentemente éste tiene y que hace que me muera de ganas de conservarlo para mí, en lugar regalarlo a una persona especial.

Como ya les dije, es un aroma muy ligero de notas cítricas, que tiene entre sus componentes notas como la lima dulce, el pimiento verde y el yuzu. Si se preguntan qué es éste último, les diré que es un cítrico de origen asiático que se considera un híbrido entre la mandarina y el limón Ichang.

El diseño del frasco es sencillo pero totalmente adecuado con el aroma que encierra, porque a lo que remite es al oleaje y el poder del mar.


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