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Hace unos días se cumplieron 10 años de la muerte de María Féliz, la Doña, la gran diva de nuestro cine. Tenía una personalidad tan fuerte, que hasta se fue el mismo día de su cumpleaños mientras dormía. Soy más de lo que podría llamarse “Team del Río”, a quién le dedicaré un tema más adelante, pero vaya que la Doña merece una humilde mención de mi parte.
Nació como María de los Ángeles Félix Güereña y fue una mujer adelantada a su tiempo, que hizo de su vida lo que quiso, aunque en el proceso se llevara a los demás entre las patas, prueba de ello fue el que gracias a Agustín Lara ‘recuperara’ a su hijo Enrique Álvarez Félix, entonces al cuidado de su abuela paterna, para después ir a dejarlo a internado.

Desde el inicio de su vida la controversia la rodeó, pues debido a la estrecha relación que tenía con su hermano Pablo, su madre llegó a temer una relación incestuosa y mandó lejos al hijo, muriendo éste a causa del suicidio. Su primer matrimonio acabó en divorcio, algo totalmente impensable en aquella época y que le acarreó un pleito con sus hermanos, el cual mantuvo hasta su muerte (eso no impidió que sus hermanos pelearan la herencia que no les correspondía). 

Inició una exitosa carrera cinematográfica, soportada más por su férrea personalidad que por un arrollador talento, que la ayudó a crear el mito que es. De hecho su sobrenombre viene de dos películas suyas “Doña Bárbara”, y “Doña Diabla”
Míticos son sus enfrentamientos y desplantes con Jorge Negrete (con quién terminaría casándose), María Elena Márquez y demás directores para imponer sus criterios es impedir que la opacaran.; incluso la condición que puso para aceptar filmar Tizoc, siendo que todo el peso de la trama caía en Pedro Infante, fue que Ismael Rodríguez le filmara una película protagónica, que terminó siendo “La cucaracha”, al lado de su eterna rival Dolores del Río.
Siempre ha fascinado la pareja que formó con Agustín Lara, ella tan hermosa y él tan poco agraciado (aunque yo lo vi alguna vez en una película con Pedro Vargas…y el hombre tenía un encanto difícil de explicar), se casaron por motivos mas egoístas que otra cosa; ella quería unir su fama a la suya y a él le gustaba tener a esa mujer tras él. Sin embargo hay cartas y anécdotas que certifican que la Doña llegó a rogarle a Lara, y lo calificó como el mejor amante de su vida. 

Sobre su matrimonio con Jorge Negrete, aún ahora escucho a viejitas decir que ella lo mató, aunque dicen que el verdadero amor del Charro Cantor fue Gloria Marín, y fue el despecho lo que lo unió a la Félix. Sea como fuera, ambos protagonizaron la primera boda televisada y sólo la muerte los separó.
Tuvo una buena internacionalización, trabajando en lugares como España, Italia y Francia, país en el que residiría largas temporadas. En la última etapa de su vida la pasó recluida en su casa de Polanco y Cuernavaca, saliendo poco, pero atreviéndose hasta a sacar un disco (algo por lo que debió ser encarcelada).
Como toda diva que se precie en el vestir, recurrió a los importantes diseñadores de la época, pero sin duda es muy recordada por su amplia colección de joyas. No hay forma de olvidar esos brazaletes y collares con forma de serpiente, que Cartier creó para ella. Joyas que seguramente ahora están en manos de coleccionistas privados, tras las subastas que ha convocado su heredero.

Un dato curioso es que Salma Hayek apareció en el funeral de la Doña en Bellas Artes, cuando ella llamaba a la veracruzana 'enana insípida' y rechazaba que interpretara a su amiga Frida en el cine.
No cabe duda que "Doña" sólo hay una.  






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